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“Gallo Retumba”

V4.5-ALL

VÍCTOR “EL GALLO” Desde Lázaro Cárdenas, Michoacán, hasta La Estancia, Guerrero, hoy retumba la banda, y tiembla fuerte el suelo. Porque la tierra lo sabe, no se traga cualquier cosa, hoy despide a un hombre grande, de presencia poderosa. Se fue Víctor, “El Gallo”, pero aquí sigue su voz, de esas que dejan camino, aunque se apaguen con Dios. Desde La Estancia lo recuerdan, como hombre de trabajar, de su tierra y de su gente, que nunca dejó de ayudar. Pasó su vida en el campo, como le gustaba andar, cuidando lo que era suyo, sin dejar de batallar. No fue hombre de promesas, fue hombre de demostrar, de los que ayudan en silencio, sin tener que presumir más. Ayudó a ver crecer su pueblo, a más de uno vio avanzar, porque le daba gusto verlos, echar raíces y triunfar. Prefería ver sonrisas, donde antes hubo pesar, y si podía abrir camino, lo volvía realidad. Ay Gallo, dónde te fuiste, qué silencio nos dejaste, hoy tu ausencia pesa fuerte, en los que siempre ayudaste. Ya te esperan tus padres, del otro lado del sol, y aquí quedamos llorando, guardándote en el corazón. Salomón y Santos lloran, sus hermanas con dolor, la familia sigue unida, aunque le falte un campeón. Fonchito mira al cielo, con recuerdos por contar, Esteban guarda silencio, sin poderlo asimilar. Mitzi, Yadi y Arias, todavía escuchan tu voz, porque un padre nunca muere, cuando vive en el corazón. Y el Cheyo siempre a tu lado, hombro a hombro al caminar, de confianza entre la sangre, sin necesidad de hablar. Muchos vieron ese equipo, recorriendo el mismo andar, sobrino y tío en la vida, difíciles de separar. Desde Guerrero hasta Yakima, tu nombre se hizo escuchar, sin tener que alzar la voz, te supiste ganar tu lugar. En Yakima quedó tu huella, y la siguen recordando, porque los hombres sinceros, nunca se van olvidando. En la prisión federal, muchos te llegaron a apreciar, no por fuerza ni por miedo, sino por saber tratar. Al que llegaba le dabas, el respeto de un igual, porque mirabas personas, antes que cualquier señal. No fue hombre de crueldad, ni de andar mirando mal, fue firme cuando hizo falta, pero humano hasta el final. Por eso quedó en la memoria, de quien lo llegó a conocer, como un hombre de palabra, de respeto y de valer. Hoy la casa guarda fotos, y recuerdos al pasar, pero también guarda historias, que jamás se borrarán. A mí me quedó la espina, de no poderte abrazar, de estrechar fuerte tu mano, y contigo platicar. Pero Dios marca caminos, que nadie puede cambiar, y si hoy te llamó a su lado, algún motivo tendrá. Desde Lázaro Cárdenas, Michoacán, hasta La Estancia, Guerrero, hoy retumba la banda, porque despide a un hombre bueno. Y aunque duela tu partida, tu legado seguirá, porque el nombre de “El Gallo”, nadie lo podrá borrar.