(Verso 1) En tierras doradas por sol ancestral, camina un paladín de brillo celestial, Doncamion su nombre, su espada la verdad, pero en su pecho habita la soledad. Las batallas ganadas no llenan su ser, ni el canto de gloria lo hace renacer, pues mira a las estrellas al anochecer, preguntando al viento: “¿quién me va a querer?” (Pre-coro) Y en su armadura hay grietas que no son de metal, son dudas calladas, un vacío inmortal… (Coro) “Oh Doncamion, no todo está perdido, aunque el amor te haya sido esquivo, en tu corazón aún brilla una señal, aún hay esperanza…” (Verso 2) Desde el horizonte llega un caballero, Tarsival su nombre, firme y sincero, con ojos que entienden más de lo que ve, y un fuego callado que no puede esconder. Se acerca despacio, sin juicio ni temor, y habla palabras cargadas de valor: “No estás destinado a luchar sin amar, yo veo en tu alma algo especial.” (Pre-coro) Doncamion duda, no sabe qué decir, pero en esa mirada empieza a latir… (Coro) “Oh Doncamion, no todo está perdido, aunque el amor te haya sido esquivo, en tu corazón aún brilla una señal, aún hay esperanza…” (Puente) “Escúchame bien,” dijo Tarsival, “no es solo batalla lo que debes ganar, porque en tu luz yo encontré mi verdad, y no temo al mundo… ni a lo que dirán.” “Mi espada es tu escudo, mi fe es por ti, y si el destino nos quiso así, no hay sombra ni reino que pueda negar, lo que en silencio te vine a entregar…” (Break suave) “Doncamion… yo te amo.” (Coro final) “Oh Doncamion, ya no estás perdido, el amor te encontró en lo prohibido, y en ese lazo que nadie vio venir, dos almas juraron por fin existir.” “Aún hay esperanza, no la dejes caer, porque incluso en guerra… se aprende a querer.” (Outro) Y bajo estandartes de luz y honor, marcharon unidos, sin miedo ni error, dos paladines, una sola verdad… que el amor también puede ser… sagrado.