
[Intro] Éramos amigos, ¿te acuerdas de aquel plan? Una cancha, unas cartas, y nadie mirando el reloj. [Verso 1] Salíamos al patio con el balón gastado, marcábamos la cancha con tiza en el asfalto. Tú pedías la última, yo decía “una más”, y el aro se quedaba oyendo nuestra rivalidad. Después Pokémon en cartas sobre el suelo, cada quien cuidando su tesoro con recelo. Cambios, bromas, duelos hasta que anochecía, y cualquier carta rara nos salvaba el día. [Coro] Antes éramos amigos, qué fácil era estar, con la pinta y el tablero, sin pensar en terminar. Basquetbol y cartas, cada tarde una misión, ahora guardo aquellos días bien cerquita del corazón. [Verso 2] En la pinta nos buscábamos detrás del portón, contando hasta cien, aguantando la respiración. Si te encontraba, te reías y salías a correr, como si aquel recreo no pudiera nunca acabar. Luego ajedrez: tú movías lento, yo atacaba sin plan, la reina daba vueltas, el caballo por detrás. Un jaque en la mesa, una revancha al final, perder no era perder si volvíamos a jugar. [Coro] Antes éramos amigos, qué fácil era estar, con la pinta y el tablero, sin pensar en terminar. Basquetbol y cartas, cada tarde una misión, ahora guardo aquellos días bien cerquita del corazón. [Puente] No sé en qué momento se nos fue la rutina, si fue el cambio de curso o la vida que camina. Pero encuentro una carta y regreso al lugar: tu pase, mi tiro, y tu risa al fallar. [Verso 3] Si algún día nos cruzamos, no hace falta explicar, trae el mazo, trae el tablero, yo llevo el balón ya. Una partida, una ronda, una pinta más, que los buenos recuerdos siempre saben esperar. [Coro] Antes éramos amigos, qué fácil era estar, con la pinta y el tablero, sin pensar en terminar. Basquetbol y cartas, cada tarde una misión, ahora guardo aquellos días bien cerquita del corazón. [Outro] Éramos amigos… y lo vuelvo a recordar. Una cancha, unas cartas, y tiempo para jugar.

