
¡Rueda-rueda-rueda-rueda, rueda-rueda-rueda bajando a la cueva! ¡Levantad, arriba, que caigan a plomo! Allá abajo van, chocando en el fondo. ¡Bajas la rápida corriente oscura de vuelta a tierras que antaño conociste! Deja las salas y cavernas profundas, las escarpadas montañas del norte, en donde el bosque tenebroso y ancho en sombras grises y hoscas se inclina. Más allá de este mundo de árboles flota saliendo hacia la brisa, más allá de las cañadas y los juncos, más allá de las hierbas del pantano, en la neblina blanca que asciende del lago nocturno y de los charcos. ¡Sigue, sigue a las estrellas que asoman arriba en cielos fríos y empinados, gira con el alba sobre la tierra, sobre la arena, sobre los rápidos! ¡Lejos al Sur, y más lejos al Sur! ¡Busca la luz del sol y la del día, de vuelta a los pastos, y a los prados, que vacas y bueyes apacientan! ¡De vuelta a los jardines de las lomas donde las bayas crecen y maduran bajo la luz del sol y bajo el día! ¡Lejos al Sur, más lejos al Sur! ¡Bajas la rápida corriente oscura de vuelta a tierras que antaño conociste!

