
Nací en el Mediterráneo, donde el sol besa la arena, mi niñez fue un canto eterno, jugando entre olas serenas. El azul profundo y cierto, me enseñó a mirar la vida, en sus playas yo descubría que cada día era un reto. La brisa me contaba historias de piratas y de tesoros, las gaviotas en su vuelo dibujaban mis memorias. Aprendí de la marea, que todo va y todo vuelve, como el sol que se esconde y en el alba resplandece. Nací en el Mediterráneo, bajo un cielo de promesas, en sus playas yo soñaba, construyendo fortalezas. El mar me preparó para la vida, enseñándome a ser fuerte, a navegar por mis miedos, a enfrentar la muerte. Mis pies en la arena caliente, mi corazón al compás de las olas, el Mediterráneo en mi mente, es la luz que me consola. Su sal me ha marcado el alma, su sol ha guiado mi camino, cada ola que rompe en calma es un destino que imagino. Nací en el Mediterráneo, y llevo en mi ser su esencia, su brillo en mi mirada, su fuerza en mi presencia. Aunque la vida me lleve lejos, a su playa volveré, porque en ella está mi reflejo, y en su orilla me encontraré.

