¿Vienes? no ofrezco mucho, como sabes. No tengo sino versos para dar. Quizás, una canción crepuscular amarga de nostalgia. Días graves que importen sólo a dos. Tal vez las naves de verbos indecisos, navegar nocturnidades claras por un mar en luna llena. Poco y mucho. Claves sonoras ya pérdidas. Mi tesoro lírico, no muy rico –lo lamento–. Pero entiende que en bosques y riveras brillan los pedernales más que el oro y que puedo sembrar así en el viento. ¿Vienes? – ¿por qué se van las primaveras? –