
Cuando Cuando me acuesto, los celos me atosigan y me persiguen; corren tan contentos de quedarse a solas conmigo para atormentarme. Durante horas sufro en secreto, siempre por ti, porque al marcharte solo me dejaste silencios y dudas. Y por no irme a buscarte, el corazón quedó herido; como un pájaro perdido sin rumbo ni destino. Cuántas tristezas, cuántos suspiros quedan guardados dentro de mi pecho. Porque jamás podría desahogarme de ti en brazos de gente extraña, vida mía; porque tú eres todo para mí. Deseo acallar mis celos y tus desvíos olvidar, pero mis pensamientos vuelven siempre a imaginar. Discuto conmigo mismo porque los celos son mis peores enemigos, sombras que destruyen lo más bello que hemos vivido. A veces intento convencerme de que no debo desconfiar, pero hay heridas antiguas que no dejan de sangrar. La noche se hace larga cuando no estás junto a mí, y cada silencio tuyo parece alejarte de mí. Entonces cierro los ojos y recuerdo tu mirada, los días en que tu amor me devolvía la calma. Porque también hubo tardes de abrazos y de sonrisas, momentos que todavía siguen dándome vida. Y aunque mis celos me hablen con palabras de temor, en el fondo de mi alma sigue mandando el amor. Quisiera volver a encontrarte sin dudas ni sufrimiento, y aprender a quererte sin miedo y sin tormento. Porque amar no es encadenar ni vivir desconfiando; amar es mirar al otro y seguir caminando. Por eso lucho en silencio contra esta oscuridad, para que nuestros recuerdos no se pierdan nunca más. A veces me pregunto si tú también sufres así, si cuando llega la noche piensas todavía en mí. Quizá también tus ojos se llenen de tristeza, y escondas en silencio las mismas dudas que me pesan. Porque el amor, cuando es fuerte, también conoce el dolor; vive entre la esperanza y el miedo de perderlo todo. Y aunque mis celos regresen a herirme una vez más, seguiré buscando en tu amor un motivo para cambiar. Quiero volver a ser aquel que te hacía sonreír, el que soñaba contigo sin miedo a sufrir. Porque detrás de mis dudas y de mi inseguridad, solo existe un hombre que te quiere de verdad. Y si algún día me pierdo entre sombras y rencor, ojalá tu mano encuentre el camino hacia mi corazón. Porque aún en medio del miedo, de la tristeza y del dolor, sigo creyendo que tú eres mi único amor. — Eduardo Cuña Paz —

