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LA Niña

V5.5

¿Te acuerdas? De aquella niña... La que quería tocar el cielo sin preguntarse si podía. La que corría detrás del viento como si el mundo fuera suyo. Había una niña en mi ventana, con mil historias por contar, dibujaba caminos en las nubes sin saber dónde iban a acabar. Guardaba estrellas en los bolsillos, hablaba sola con la luna, pensaba que querer bonito era suficiente para cualquiera. Y cuando llegaba la noche, no tenía miedo de soñar, cerraba los ojos despacito y se inventaba otro lugar. Pero la vida fue llegando con sus preguntas y sus prisas, y aquella niña fue aprendiendo a esconder algunas sonrisas. Se puso un traje de adulta, aprendió a decir “estoy bien”, aunque por dentro aquella niña seguía esperando también. Ay, niña mía, ¿dónde te habías metido? Te busqué entre mis heridas, entre todo lo que he perdido. Ay, niña mía, ven, no te vayas otra vez. Que todavía queda cielo, todavía queda fe. Y si la vida nos cambia, que nos cambie sin apagar esa pequeña locura que nos hacía volar. Aprendí a caminar despacio, a no confiar en cualquier voz, a guardar algunas lágrimas detrás de un poco de valor. Aprendí que hay puertas cerradas que no se deben empujar, que hay trenes que pasan de largo y no tenemos que alcanzar. Pero también aprendí algo que tardé mucho en comprender: No todo lo que se rompe significa que hay que perder. Porque debajo de las cicatrices todavía escucho aquella canción, la que cantaba sin vergüenza, la que me llenaba el corazón. Ay, niña mía, ¿dónde te habías metido? Te busqué entre mis heridas, entre todo lo que he perdido. Ay, niña mía, ven, no te vayas otra vez. Que todavía queda cielo, todavía queda fe. Y si la vida nos cambia, que nos cambie sin apagar esa pequeña locura que nos hacía volar. Vuelve... Vuelve a bailar. Vuelve... Vuelve a mirar. Vuelve a creer que todavía puedes volar. Hoy miro aquella fotografía y casi no la reconozco, pero hay algo en sus ojos que todavía llevo conmigo. Ella no sabía lo difícil que algunas cosas iban a ser, pero tampoco sabía todo lo que iba a aprender. Y quiero decirle ahora: “Perdóname por olvidarte. No fue que dejara de quererte... Fue que estaba intentando salvarme.” Y si algún día vuelvo a perderme, si vuelvo a dejar de escuchar, que alguien me recuerde despacio: “Tu corazón sabe regresar.” Que no necesito ser la misma, ni volver atrás para empezar. Puedo llevar aquella niña de la mano al caminar. Una por cada sueño... Una por cada caída... Una por cada vez que pensé que no podía. Y aquí estamos. Todavía aquí. Ay, niña mía, ahora sé dónde has estado. Estabas dentro de mis sueños, esperando que hubiera llegado. Ay, niña mía, ya no te voy a esconder. Si el mundo quiere apagarme, yo volveré a encenderme otra vez. Porque todavía queda cielo, todavía queda mar, todavía queda una niña que no se cansó de soñar. Y aunque la vida me cambie, aunque me enseñe a caer... **Voy a llevarte conmigo hasta volver a florecer.** ¿Te acuerdas del viento? Yo sí. Y todavía... cuando cierro los ojos... puedo sentir aquel papagaio azul subiendo hacia el cielo. Y esta vez... **voy con él.**