
Herodes levantó la mano, la sangre de Santiago fue derramada. Pedro fue encadenado en la noche, pero la Iglesia oraba sin cesar. En la celda brilló la luz, el ángel tocó su hombro y dijo: “¡Levántate, ponte el manto! El Señor te quiere libre, camina”. Atravesó los muros, las cadenas cayeron, la puerta de hierro se abrió por la fe de los que rezaron. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. ¡No prevalecerán, no prevalecerán! He combatido el buen combate, he corrido hasta el final, el Señor me libró del león y me llevará a su Reino celestial. El ángel del Señor acampa cerca de los que le temen... Contempladlo y quedaréis radiantes... Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. ¡No prevalecerán, no prevalecerán! Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. ¡No prevalecerán, no prevalecerán! No fue un sueño, no fue visión: fue su ángel, fue redención. Rompió cadenas, abrió el portón— el Señor me tendió su salvación. De todas mis ansias me liberó, y en su luz mi alma descansó. ======================= Evangelio 29 de junio 2025 Hch 12,1-11 Salmo responsorial: 33 2Tim 4,6-8.17-18 Mt 16,13-19 =======================

