
[Intro — hablado, casi susurrado, rubato libre] (hablado) Inventé un idioma... para que nadie entendiera nada. Y ahora resulta... que es lo único que escucháis de verdad. [Verso 1] Fabriqué una música sin lógica ni patria, un cántico sin víscera, un eco sin palabra. Y tú la bailas, cándida, sin saber lo que canta, mi voz ya es solo música, mi letra ya no importa. [Estribillo] ¿Pero sabes qué te digo? ¿Sabes qué se te mete dentro? El ritmo es un cómplice, la letra es alimento. Atiende, no seas pájaro que come lo que le echan, serás, sin darte cuenta, aquello que en ti siembran. [Verso 2] Un día no habrá música con lógica ni límite, solo será rítmico, un hábito, un tráfico. Y nadie sabrá nunca qué dice el que le canta, seremos todos cómplices de una mentira mágica. [Puente — mitad hablado, mitad cantado, muy Piaf] (hablado, íntimo) Y mira que es irónico... que yo, precisamente yo, inventara un idioma para que no me entendieras... y ahora te pida que entiendas esto. [Estribillo final — más grande, más dramático] Atiende la palabra, no solo la música, o serás, sin remedio, el eco de otra víscera. [Outro — susurrado, apagándose] ...aquello que comes... con el oído...

