
Sea donde sea, siempre vas como la persona que eres de verdad. Llevas tus fracasos contigo, al igual que tus sueños, tus talentos y tu dolor. Así que no importa tanto dónde estés. Procura simplemente hacer lo mejor de tu situación. Encuentra el desafío especial de cada lugar. Y busca la razón por la cual estás allí. Porque con cada tarea crecemos, y nos acercamos un poco más a la persona que somos en lo más profundo de nuestro ser. Nos acercamos más a lo que es nuestra mejor versión. Y así, ya refinados, podemos decir al fin de los días: “Yo hice todo lo que se podía hacer.”

