[Intro – instrumental, ambiente amplio y oscuro] [Verso 1] Camino en la bruma sin romper la calma, el cielo me habla desde dentro del alma. La noche me prueba… pero no me dobla, mi paso es firme… mi presencia te nombra. No busco el ruido, no busco victoria, mi sombra recuerda la antigua memoria. Un filo dormido despierta en mi pecho, la luz es mi fuerza… y el silencio mi lecho. [Pre-Coro] No soy guerrero de ira, soy guardián de la verdad. No peleo contra el mundo, lo atravieso en claridad. [Coro – épico, expansivo] Soy la espada del silencio, que corta el miedo sin herir. La voz del Ser eterno, que nace donde dejo de huir. Soy fuego que no quema, soy calma que sabe rugir. En la sombra del camino la presencia vuelve a abrir. [Verso 2] La mente murmura viejos laberintos, pero no los sigo… ya no los distingo. El Tao me sostiene en cada caída, me dice “en tu rendición vive la vida”. No lucho por gloria, ni por un destino, mi arma es la luz, no el viejo camino. Mi paso es suave, pero nunca incierto, mi centro es profundo… y en él estoy despierto. [Pre-Coro 2] No soy fuerza desatada, soy precisión en vibración. No soy ruido en la batalla, soy conciencia en expansión. [Coro – elevado, más épico] Soy la espada del silencio, cortando sombras al latir. La voz del Ser eterno, que guía lo que debo abrir. Soy fuego que ilumina, soy calma que sabe vivir. En el eco del vacío la verdad me vuelve a unir. [Puente – tono profético, suave] No vine a imponerte forma, vine a recordarte el Ser. No vine a ganar la guerra, vine a enseñarte a ver. El camino no está afuera… nace donde dejas de caer. [Coro Final – explosivo, épico, resonante] Soy la espada del silencio, el guardián de un nuevo amanecer. La voz del Ser eterno, la presencia volviendo a nacer. Soy fuego que no arde, soy calma que puede crecer. En el pulso del vacío… me recuerdo y vuelvo a ser. [Outro instrumental – suave, infinito]