
Cuando no me mirabas preguntabas por mí, “¿has visto a Marta?” sonaba bajito por ahí, y yo tan deprisa sin saber escuchar todo ese cariño que no supe nombrar. Tu casa huele a puchero, a verdad y a amor, a todo lo sencillo que lo hacía mejor, me hablas despacio, yo intento explicar, y aunque no lo entiendas, me sabes mirar. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, cómo te quiero de verdad, poquito a poco aprendiendo a estar, pero nos queremos… y eso es lo que hay. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, qué bonito es querernos más, aunque a veces no sepamos hablar, pero nos sentimos… y eso es verdad. Y es que eres tan buena que no sé ni decir, cómo has levantado lo que iba a caer, yo llevo en la sangre tu forma de amar, tu fuerza callada de siempre seguir. Esa dignidad tuya, tu forma de estar, gracias por enseñarme sin casi hablar, si hoy no me rindo cuando todo va mal, es porque en el fondo tú sigues detrás. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, cómo te quiero de verdad, poquito a poco aprendiendo a estar, pero nos queremos… y eso es lo que hay. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, qué bonito es querernos más, aunque a veces no sepamos hablar, pero nos sentimos… y eso es verdad. Y cuando me caí me volviste a coger, en tu casa encontré cómo volver a ser, me diste la fuerza para reinventarme, y seguir caminando sin saber muy bien. Pero estando contigo vuelvo a ser la de ayer, y aun así sonrío, lo empiezo a entender, no tiene que ser perfecto entre las dos, si hay amor, lo demás se aprende mejor. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, cómo te quiero de verdad, poquito a poco aprendiendo a estar, pero nos queremos… y eso es lo que hay. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, qué bonito es querernos más, aunque a veces no sepamos hablar, pero nos sentimos… y eso es verdad. El tiempo se escapa, lo empiezo a notar, cada día contigo es un regalo más, y aunque no sepamos hacerlo perfecto, no quiero perderme lo que aún nos queda. No hay manuales para aprender a quererse, ni madres ni hijas saben bien cómo hacerse, pero si hoy lo intento y me quedo aquí, es porque lo nuestro sí sabe existir. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, cómo te quiero de verdad, poquito a poco aprendiendo a estar, pero nos queremos… y eso es lo que hay. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, qué bonito es querernos más, aunque a veces no sepamos hablar, pero nos sentimos… y eso es verdad. Cómo te quiero, mamá, ay mamá, cómo te quiero de verdad, todo lo bueno que hay dentro de mí… siempre ha venido de ti.

