Verso 1 Medianoche cae sobre la Zona 5, la lluvia negra besa el adoquín gris. La Calle 22 respira como un altar, con velas invisibles que empiezan a llorar. En la escuela República del Ecuador, la tiza era ceniza, el silencio era oración; aprendí mi nombre bajo un cielo de metal, y escondí mi infancia en un cuarto funeral. Coro Llueve, llueve, en negro y azul, sobre los niños vestidos de luz. La Chácara llama desde el más allá, con guitarras de sombra que empiezan a sangrar. Calle 22, no me dejes caer, soy un fantasma aprendiendo a volver. Verso 2 La Chácara brillaba como una cruz de neón, un jardín de peligro, una lenta procesión. Nos conocíamos todos por la forma de temblar, por mirar hacia abajo cuando había que callar. En las canchas el polvo subía hacia el sol, como santos perdidos sin bendición; y las muchachas cruzaban con perfume y dolor, ángeles de barrio en un sueño de amor. Pre-Coro Y todo suena lejos, detrás del cristal, como un bajo profundo en una iglesia industrial. Éramos sombras bajo un cielo sin piedad, niños de la noche buscando eternidad. Coro Llueve, llueve, en negro y azul, sobre los niños vestidos de luz. La Chácara llama desde el más allá, con guitarras de sombra que empiezan a sangrar. Calle 22, no me dejes caer, soy un fantasma aprendiendo a volver. Puente Si cierro los ojos, las luces no están, solo cruces de lluvia sobre la ciudad. Mis cuates me llaman desde un viejo portal, con voces de eco y de hospital. La ciudad cambió, pero yo sigo igual, colgado del tiempo como un santo de sal. Outro Calle 22, quédate en mi piel, como lápida tibia al amanecer. La Chácara vive donde me perdí, en una canción negra que reza por mí.


