
Cuando un tren de cercanías descarrila en mi café y te pierdo entre la gente... Otra vez. Cuando la noche me devora hasta las ganas de perder, sueño que vuelo contigo... otra vez. Cuando el frío me despierta en una habitación de hotel grito tu nombre al vacío... otra vez. Me desato de las sombras que se enroscan en mi piel y vuelvo a quedarme solo... otra vez. Porque me siento sin ti... Tan patético y brutal como la lágrima de un gigante como una rima en asonante como un gramo de Orfidal. Tan dolido e incapaz como un rey de chichinabo como el último esclavo como la paloma de la paz. Cuando el mundo se hace eterno y no hay nido al que volver me extravío en mis recuerdos... otra vez. Cuando sangran los relojes que colgaste en mi pared, envejezco sin amarte... otra vez Cuando descubro tu nombre en los bordes de un papel ya no leo más que lágrimas... otra vez. Me traiciona mi almohada, con aromas de mujer, me he olvidado de olvidarte... otra vez. Porque me siento sin ti... Tan oscuro y glacial, como las noches en el polo, como un charco de vitriolo, como un alma de cristal. Lunático y bestial, como un lobo encarcelado, como un tonto enamorado, de cualqueir mujer fatal.

