
[Intro – Voz suave, ceniza poética] Ardió. La cédula. El símbolo de mi encierro… con mi foto… mi número… mi cadena. [Verso 1 – Golpe directo a la ficción estatal] Me diste un número antes de darme un nombre. Una caja antes de darme alas. Una foto antes de verme completo. Me encuadraron. Me archivaron. Me hicieron ciudadano… para olvidarme del Ser. [Coro – Fuego de liberación] Quemé la cédula. No por odio… sino por renacimiento. Quemé la cédula. Porque no soy tu papel, ni tu código, ni tu derecho otorgado. [Verso 2 – Desprogramación espiritual] No soy el dato que repites. Ni el número que usas para cobrarme la vida. No soy la huella digital… soy el fuego que la dejó. No soy “apto para votar”, soy el que se salió del juego. [Puente – Filosofía de identidad verdadera] ¿Y si nacer libre significa no aceptar tus sellos? ¿Y si la identidad es un invento para que olvides el Ser? Te dejo tu firma, tu holograma, tu sello seco. Yo me quedo… con el alma viva. [Coro final – Himno desde las cenizas] Quemé la cédula. Y con ella… quemé la mentira. Quemé la cédula. Y nací de nuevo… sin nombre, pero más real que nunca.

