
(Introducción lenta, profunda y reverente) Cuando decimos Allah, ¿somos conscientes de lo que decimos? (Coro – repetible) Allah… Allah.. Allah.. (Estrofa 1) Cada nombre describe algo: Su misericordia, Su poder, Su conocimiento, Su perdón, Su fuerza. Pero Allah no es un atributo ni una definición. Él es la Esencia misma. Es un nombre que contiene todos los nombres. Ar-Rahman es Su misericordia. Al-Hakim es Su sabiduría. Al-Jabbar es Su fuerza. Alá es a quien pertenecen todos estos atributos. (Coro) Allah… Allah.. Allah.. (Estrofa 2) Cuando dices Ya Rahman, invocas un atributo. Pero cuando dices Allah, invocas a Aquel que posee todos los atributos. Por eso Allah es el nombre más grande. Es un nombre que, cuando lo comprendes de verdad, todos tus apegos a todo se derrumban. (Transición – ligero ascenso) (Coro – más fuerte) Allah… Allah… Allah… Allah… (Versículo 3) Porque el nombre de Allah despoja al corazón de todo apego. ¿Crees que el dinero te sustenta? No… Allah. ¿Crees que tus seguidores te enaltecen? No… Allah. ¿Crees que la gente te abre las puertas? No… Allah. (Coro del puente – con eco) Allah… Allah… Allah. (Versículo 4) Todo nombre regresa a Allah, pero Allah no regresa a ningún nombre. No puedes definirlo solo con poder ni solo con misericordia. Él está más allá de todo atributo. Allah es el nombre que abarca todos los nombres. (Final – sección de dhikr intenso) Y cuando cantas Allah… Allah… Allah… te desprendes de todo apego. Solo hay una verdad. Allah, Allah, Allah. (Outro – muy suave, como un susurro) Deja que este nombre se asiente en tu corazón. Porque un día Allah será la última palabra que nuestra lengua pronunciará. Allah… Allah… Allah. La ilahe illallah.

