
[Intro — guitarra acústica y ambiente nocturno] En la niebla años han cortado en dos mitades el frío su mirada y la mía se despidieron y nos desviamos los rieles de su destino la llevaron lo mas lejos que puede llevarla las vias tragándosela un instante el montón y la rutina todo hasta la última milésima en su existencia. [Verso] Ahora su figura en las nubes su mirada en todas su voz en el interior de mi mente haciendo ecos su aroma invisible flotando en el aire de la noche de la tarde todo el día. [Coro — breve, melancólico] su mirada en todas su mirada en todas [Verso] Ahora voy siguiendo su sombra cuando su sombra son todas sin quererlo el recuerdo me asalta como repartido por un tahúr endemoniado sin esperanza sin fantasías sin guías no sé que responder cuando hablo sobre mi mapa y lo que dejo en ruta. [Interludio — la banda crece suavemente] Sin fe por un romance perfecto voy tierra adentro alejándome en un silencio solemne hasta desaparecer como el residente de un cementerio perdido la verdad abre una grieta separando aquel mundo en el que habita el anhelo y esa locura de buscarle sentido a un mundo que describe líneas aberrantes. [Verso] Dos cucharaditas de soledad para el café matutino en una esquina en esa misma quietud que nos detuvo en gélido estado en una intersección en el centro de los puntos cardinales estoy dejando caricias secarse al sol y a los días venideros. [Puente — atmósfera espectral] Entonces mis pasos me llevaron hasta aquella casa recinto de fiestas escarlata abandonada por el recuerdo son sus jardines de tierra muerta donde se retuercen finos y secos arbustos como una necrópolis de sensaciones simplonas nacidas del esplendor de la moda sus rejas corroídas me recuerdan el paso de los inviernos por estos distritos ecos gritos risas una fantasmal fiesta que nace de mi recuerdo mientras me abro paso por el polvo y la madera vieja veo los bailes de cuerpos sin rostro y me muevo como aquel día en el que no buscaba nada y encontré mucho ¿Cuándo fue? ¿Qué encontré? [Verso — bajar la intensidad] Mis pasos me llevaron hasta aquella alcoba víctima de ladrones y alimento de minúsculos insectos que la corroen despacio como lo ha hecho el tiempo con este sentimiento. [Clímax — entra la banda completa] Por fin desde el mismo espacio donde hace tanto ella cayó al abrigo de mis brazos donde hoy no hay más que trapos y botellas antiguas invoco las palabras que calmaron su caos interior conocedor del mismo infierno mientras que con sus frías lágrimas que rodaron como cristales desde sus grandes ojos me respondieron limpiándole el rostro de las amarguras de una postura impuesta por su propio gobierno. Por fin en el mismo recinto en el que escuché de sus labios una promesa pasados ya los inviernos pactados por la paciencia que nunca tuve y la incredulidad que aprendí de mis desdichas ella llega a mi encuentro y en su rostro nacía la sonrisa de la melancolía más hermosa que lo que mis memorias moldearon o mis fantasías especularon más limpia y sana de corazón de lo alguna vez yo lo estuve o ella creyó estar aquí se presenta como aparición macabra como el delirio de un demente callejero mi alma trata de librarse de este cuerpo carcelero para encontrarse con ella, como un ciego distinguiendo una luz que se desenfoca su anillo dorado brilló deteniendo mi cuerpo con una delicadeza propia de la soledad inclina su cabeza su mirada me dijo más que cualquier conjunción de palabras y se fue sin que mi alma volviera a mi cuerpo para detenerla alguien esperaba afuera. [Coro — repetir una vez] su mirada en todas su mirada en todas [Cierre — voz y guitarra] Desde el mismo puesto desde donde nacen las esperanzas me despedí en silencio sin saber si fue mi locura lo que la trajo o su destino la cruzó conmigo su promesa fue cancelada y aunque esperábamos una escena detrás del telón en la fusión de nuestras miradas se dibujaron nuestras sonrisas en nuestra memoria para siempre.

