La verdad no recuerdo –a veces yo me pierdo al contar esta historia– si al fin cantó victoria, rosaflormariposa, fue poema o esposa o la llevó el Mistral. ¿Que finales felices prefieres, me dices? bien, el poema puro de su cajón oscuro pudo, con su donaire, atravesar del aire la senda vertical. ¿El poeta, preguntas? ¡muchas preguntas juntas que se me enreda el cuento! a ver, si no te miento y lo puedo decir. El verso más sentido es siempre el más vivido; el verso más amado es siempre el más llorado Entregó al sol las galas, el tiempo cortó alas. A la luna amores, los antiguos furores fueron sólo un rumor. Así el sol y la luna reclamaron la runa del poeta abatido, sin haber comprendido por qué esconde su flor. Por las mismas razones prometió tantos dones a esos seres diversos que tan sólo estos versos salvé yo para ti. Y este cuento que llevo puede ser siempre nuevo si al compás de un conjuro, en tu edén, sobre el muro, lees tú para mí. FIN