La OMS confirma que el plomo puede alcanzar cerebro, hígado, riñones y huesos, afectar especialmente al sistema nervioso en niños y asociarse en adultos con hipertensión, enfermedad cardiovascular y daño renal; también puede perjudicar el desarrollo fetal. Y mantiene algo fundamental para PLOMILLO: no se conoce un nivel de exposición al plomo sin efectos nocivos.