
Verso 1) Guillermo era un soñador, un poeta sin final, En su guitarra, un relámpago de sonidos sin igual. Caminaba entre montañas, buscando su verdad, En cada verso, su destino iba a encontrar. (Verso 2) El viento susurraba, como un pájaro al volar, El horizonte era un espejo, donde el sol iba a callar. Escribía sobre la luna, y el eclipse en su piel, Las sombras lo seguían, su relato era cruel. (Estribillo) Entre el río y las estrellas, El silencio de su tinta danzaba sin tregua. Un abismo en su mirada, El tiempo se esfumaba, y las ruinas lo llamaban. (Verso 3) Guillermo vio mariposas en un laberinto de cristal, La lluvia caía como ceniza, su fuego era inmortal. Cada amanecer, un nuevo sueño en su papel, La guitarra resonaba, contando su historia fiel. (Estribillo) Entre el río y las estrellas, El silencio de su tinta danzaba sin tregua. Un abismo en su mirada, El tiempo se esfumaba, y las ruinas lo llamaban. (Puente) El camino se desvanecía, como el sonido en el viento, Guillermo escribía su destino en cada momento. Un verso de ceniza, un sueño hecho de sol, Su vida era un espejo de un fuego interior. (Final) Guillermo, el poeta, entre el amanecer y la luna, Sus palabras volaron, como el pájaro en la bruma. Y en su tinta, el laberinto encontró, Un relato eterno, que nunca terminó.

