
Te di mis noches sin promesas, mi voz temblando en la oscuridad, crucé silencios, crucé miedos por un amor que no sabía esperar. Yo puse el alma en tus manos, dejé mi mundo atrás por ti, y aunque doliera respirar, amarte era mi razón de existir. Pero el espejo me habló bajito, me dijo: “mira lo que perdiste por dar”, y en ese llanto entendí que también merezco paz. Fuiste mi todo, sí, mi todo, pero ya no soy la de ayer, te amé hasta quedarme vacía, hoy me elijo otra vez. Si me buscas, no es lo mismo, ya no ruego, ya no insisto, mi amor ahora tiene nombre… Ahora camino con paso firme, mi corazón aprendió a latir, no reniego de lo que fui, porque esa mujer me enseñó a vivir. No me arrepiento de haberte amado, me arrepiento de olvidarme de mí, pero del fuego nace la fuerza y del adiós… volví a surgir. Ya no me quiebra tu recuerdo, ya no me hundo en tu voz, si te amé fue con verdad, si me fui, fue por amor propio. Fuiste mi todo, sí, mi todo, pero ahora soy diferente, no me pierdo en tus promesas, yo brillo independientemente. Si me miras, verás a otra, más real, más consciente, no es que el amor se me haya ido… es que aprendí a amar más

