Desazme, desármame desintégrame. Qué cada poro de mi piel sea una gota de arena y agua resbalando por tu espalda mojada. Qué cada una de mis pestañas sea una escama de tu aleta de pez espada. Qué de mis manos brote hierba sana para tu sinsabor de garganta. Sí. Me desplomo. Y te reestablezco. Así. Casi sin venir a cuento. Por Amor al arte, ya ves. Sin quererlo.