Song Cover Image

Realmente no me quieres

+ Show full styles
V6

Realmente no me quieres. Muchas veces me dijiste que me querías, que era familia, que valía algo para ti. Solo me mientes. Porque conoces mis heridas, conoces mis momentos vulnerables, sabes lo que significa para mí sentirme solo… y aun así, cuando te pedí ayuda, cuando realmente necesitaba una mano, tu respuesta fue: Quizás. Tal vez. Ya veremos. Quizás. Tal vez. Ya veremos. No sé si pueda. No sé si ande por ahí. Quizás pueda ayudarte. Quizás. Tal vez. ¿Sabes lo que se siente escuchar eso cuando estás pidiendo ayuda desde uno de los momentos más vulnerables de tu vida? Se siente como estar solo. Se siente como hablarle a alguien que dice quererte, pero que cuando realmente necesitas de él no sabe si quiere estar. No te pedí tus riquezas. No te pedí que resolvieras mi vida. No te pedí que cargaras conmigo. Te pedí tu mano. Solo tu mano. Y recibí un quizás. Un tal vez. Un ya veremos. Eso fue más que una burla. Fue una daga enterrada de frente. Y quizá agradezco que haya sido de frente, porque por lo menos pude verla venir. Te agradezco tu sinceridad. Te agradezco que tus palabras no fueran una certeza. Porque el amor no se negocia. El amor se da o no se da. Y tu respuesta se sintió como un: “No te quiero.” Quizás. Tal vez. Ya veremos. No. Ya no quiero. Ya no quiero tenerte cerca. Ya no quiero escucharte. Ya no quiero tus explicaciones. Ya no quiero tus justificaciones. Ya no quiero escuchar por qué no pudiste. Ya no quiero escuchar qué quisiste decir. Ya no quiero interpretar tus palabras. Ya me cansé. Me cansé de pedirte ayuda. Me cansé de esperar. Me cansé de entender. Me cansé de justificar. Me cansé de aceptar tus excusas por amor y por respeto. Porque cuando tú necesitas hablar, cuando necesitas desahogarte, cuando necesitas que alguien escuche tus problemas, yo he estado ahí. Pero cuando fui yo quien necesitó una mano, recibí un: quizás. Y eso fue suficiente. No quiero seguir siendo tu refugio cuando tú no puedes ser el mío. No quiero ser esa persona a la que buscas cuando necesitas descargar todo lo que llevas dentro, mientras cuando yo necesito apoyo me dejas esperando una respuesta que nunca termina de llegar. Ya no. Quédate con tu farsa. Quédate con tu máscara. Quédate con esa imagen de víctima, de buena persona, de hombre que siempre tiene una explicación para todo. Conmigo ya se cayó. Y no guardo rencor. No te tengo por qué juzgar. No era tu obligación ayudarme. Mucho menos era tu obligación amarme. Pero tampoco era mi obligación seguir aceptando esto. Porque lo que hiciste no solamente respondió una petición. Mató algo. Mató mi confianza. Mató lo que quedaba de esa sensación de familia. Mató lo que nos unía. Sea amistad. Sea familiaridad. Sea cariño. Sea lo que haya sido. Para mí termino te regalo mi olvido. No quiero vengarme. No te odio. tal vez no te importe... nosé... Ya no quiero seguir poniendo mi corazón donde tengo que preguntar si hay un lugar para mí. No quiero volver a pedirte ayuda. No quiero volver a esperar. No quiero volver a escuchar un “quizás”. No quiero volver a escuchar un “tal vez”. No quiero volver a escuchar un “ya veremos”. Porque ya vi. Ya entendí. Ya fue suficiente. Adiós. Hasta siempre. No quiero verte. No quiero escucharte. No quiero tus explicaciones. No quiero tus justificaciones. Ya me cansé de pedirte ayuda y de aceptar tus excusas porque te quería y te respetaba. Ahora quiero hacer algo por mí: dejarte ir. Y solo recuerda: todo lo que siembras, tarde o temprano, lo cosechas. Yo ya no voy a esperar esa cosecha. Yo me voy. Sin rencor. Sin explicaciones. Sin volver atrás. Adiós.