[Intro] Cuando pesa la batalla… Cuando el cuerpo dice no… Hay una fuerza del cielo… Que me levanta otra vez… [Verso 1] Cristo venció la muerte, la tumba quedó atrás, resucitó con poder, abrió camino y verdad. No peleo por victoria, Él ya la conquistó, camino firme y confiado por lo que Él terminó. Cuando llegan pruebas fuertes, viento de oposición, el Espíritu me recuerda quién ganó la salvación. Y aunque el mundo se sacuda, y aunque quiera retroceder, hay un fuego dentro mío que me ayuda a permanecer. [Pre-estribillo] No es mi fuerza… No es mi brazo… Es Tu presencia levantándome… [Estribillo] El gozo del Señor, el gozo del Señor, me sostiene, me sostiene cuando hay presión. El gozo del Señor, el gozo del Señor, es mi fuerza, sigo firme en la misión. El gozo del Señor, el gozo del Señor, cuando todo pesa, levanta el corazón. Cristo ya venció, Cristo ya venció, y Su Espíritu me ayuda a caminar en esa victoria. [Verso 2] No es emoción pasajera, no depende del dolor, es fruto del Espíritu nacido del Señor. Cuando faltan las respuestas, cuando ruge tempestad, el gozo sigue hablando: “permanece, sigue, va”. La cruz declaró victoria, la tumba quedó vacía, y el mismo poder que levantó a Cristo vive todavía. No camino derrotado, no regreso al temor, porque el cielo me fortalece con el gozo del Señor. [Puente] Si estoy cansado… Tú me levantas… Si estoy débil… Tú me fortaleces… Si el valle grita… Tu verdad responde… ¡Cristo venció! ¡Cristo venció! ¡Cristo venció! [Estribillo final – repetir] El gozo del Señor, el gozo del Señor, me sostiene, me sostiene cuando hay presión. El gozo del Señor, el gozo del Señor, es mi fuerza, sigo firme en la misión. [Outro] No crea la victoria… Cristo la ganó… Pero el gozo me sostiene… Hasta llegar al final…