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10. Nuestros perrijos

V6

[Verso 1] Dos meses de vida, dos miradas al sol, y un viaje hasta Badajoz nos cambió el corazón. Eran dos cachorros pequeños, dos bolitas de algodón, aquella tarde nos elegían para siempre a los dos. Desde entonces nuestra casa nunca volvió a ser igual, había patas por el suelo, había juguetes por detrás. Había risas, había juegos, había un mundo por descubrir, y dos perros de agua enseñándonos a vivir. --- [Pre-estribillo] Una era rubia y valiente, con carácter y dignidad, si respetabas sus silencios te regalaba su bondad. El moreno llegó haciendo ruido, como un resorte al saltar, parecía que se nos iba y decidió que no se iba a marchar. --- [Estribillo] ¡Qué suerte la nuestra! ¡Qué suerte teneros! Dos perros de agua, dos trozos de cielo. Nos llenasteis la casa, nos llenasteis de amor, y aunque pasen los años seguís dentro del corazón. ¡Qué suerte la nuestra! ¡Qué suerte encontrarnos! Nosotros os elegimos y acabamos adoptados. Y si existe un paraíso yo ya sé cómo será: dos perros corriendo y nosotros detrás. --- [Verso 2] Ella era buena y era noble, pero sabía poner ley, un poquito desconfiada, un poquito “a mí ni me toqueis”. Pero cuando quería mimos se quedaba junto a ti, y aquel corazón tan grande no sabía mentir. Luego llegaron los años, y la luz empezó a faltar, pero aprendió otros caminos para querernos igual. --- [Estribillo] ¡Qué suerte la nuestra! ¡Qué suerte teneros! Dos perros de agua, dos trozos de cielo. Nos llenasteis la casa, nos llenasteis de amor, y aunque pasen los años seguís dentro del corazón. ¡Qué suerte la nuestra! ¡Qué suerte encontrarnos! Nosotros os elegimos y acabamos adoptados. Y si existe un paraíso yo ya sé cómo será: dos perros corriendo y nosotros detrás. --- [Verso 3 — más juguetón] Y el pequeño superviviente que no quería ni crecer, hoy se cree dueño del mundo y no sabe envejecer. Tiene alma de golfo, de payaso profesional, un poco cascarrabias ahora, pero imposible de enfadar. Nuestro pequeño “galochillo”, nuestro rey de la diversión, sigue haciendo de las suyas y robándonos el corazón. --- [Gran estribillo final] ¡Qué suerte la nuestra! ¡Qué suerte teneros! Dos perros de agua, dos trozos de cielo. Una corre en nuestros recuerdos, otro todavía está aquí, pero los dos para siempre forman parte de vivir. ¡Qué suerte la nuestra! ¡Qué suerte encontrarnos! Dos cachorros de agua y acabamos adoptados. Y si existe un paraíso yo ya sé cómo será: dos perros corriendo, el sol por detrás, una rubia valiente, un golfo detrás, y nosotros riendo sin querer despertar. --- [Outro — alegre, repetitivo] Dos cachorros. Una vida. Nuestros perrijos. Una huella que nadie puede borrar. Los dos nos enseñaron lo mismo: que suerte es querer así. Y qué suerte la nuestra. Qué suerte. Qué suerte. Qué suerte teneros aquí.