
Deshojado, completado el tiempo que una órbita marcó en tu calendario, te has multiplicado en mi corazón, cada segundo, hasta ocuparlo. Ya no siento más que tus latidos. Y aquel viento de octubre fértil que te hizo retoño florecido, es ahora en mi pecho principiante el oxígeno que compone su derrota, pues soy sólo de tu aliento. Y ahora que tus pasos trazan ya el boceto de tu libertad, no brillan en mis noches más estrellas que tus sueños. Un año después sigue el minutero multiplicándote en mis sueños, ocupándome contigo y acercándome a esa noche mía de la que amanecerá esa vida que ya me pide ser la tuya. Deshojado, completado el tiempo que una órbita marcó en tu calendario, te has multiplicado en mi corazón, cada segundo, hasta ocuparlo. Ya no siento más que tus latidos. Y ahora que tus pies aprenden a llevarte, no amanece en mi ventana más Sol que tu mirada, más calor que tu sonrisa y más sonido que tu voz. Y ahora que tus pasos trazan ya el boceto de tu libertad, no brillan en mis noches más estrellas que tus sueños. Un año después sigue el minutero multiplicándote en mis sueños, ocupándome contigo y acercándome a esa noche mía de la que amanecerá esa vida que ya me pide ser la tuya. No brillan en mis noches más estrellas que tus sueños. No brillan en mis noches, más estrellas que tus sueños.

