
Ojós me habló en silencio. (Remastered)
Ojós me habló en silencio, con sus muros blancos y su piel de sol, me dijo que el río no olvida, que el viento aquí tiene voz. Las piedras guardan secretos, de moriscos, de santos, de amor, y yo, que venía perdido, me encontré en su rumor. Y me quedé a vivir en su sombra, donde el tiempo sangra lento, donde el alma se desborda y el dolor se vuelve cuento. Ojós, maldita bendición, me curaste sin perdón. Agosto arde con San Agustín, y la plaza se llena de fuego, los viejos brindan con vino y los niños sueñan sin miedo. El Segura baja borracho, como yo, buscando sentido, y el puente colgante me dice que aún no estoy vencido. Aquí no hay relojes ni prisas, solo el eco de lo que fue, y yo, que siempre fui ruina, me hice raíz en tu piel. Y me quedé a vivir en tu sombra, donde el tiempo sangra lento, donde el alma se desborda y el dolor se vuelve cuento. Ojós, maldita bendición, me curaste sin perdón.

