
El que paga por su cura vende su derecho a gritar. El diagnóstico es un contrato. El llanto, un gasto. No hay escucha. Hay factura. No hay salida. Hay ajuste de cuentas con la propia carne. Aceptar la muerte en vida no es terapia. Es el último clavo del sistema. La sesión termina, el veneno sigue. El mercado aplaude. El paciente aprende a sonreír mientras se pudre. Cortar no es síntoma. Actuar no es trastorno. La revolución no cabe en el diván. El que quiere salvar, salva. No espera turno. No pide permiso. No paga por dejar de sufrir. El psicólogo del simulacro es un amaestrador de agonías. No confundas. Silencio. Chachipén, drom. El Duende, drom

