
Bienaventurados los que se consuelan con lo poco que queda de la nada. Los que pierden el sol de madrugada y se conforman con la luna nueva. Bienaventurados los que siempre vuelan con la imaginación a cualquier lado. Los que surcan océanos a nado aunque en el fondo vivan a dos velas. Bienaventurados los que se confían y se piensan que todo el mundo es bueno. Los que tiene por norma una manía que les termina por tomar el pelo. Bienaventurados los ilusionistas que sacan el humor de la chistera Magos que siempre encuentran la manera de hacerte sonreír sin darte pistas. Bienaventurados los que se emocionan con el rayo de luz que no hace ruido. Con el sutil silencio del sonido y otros ecos que nunca están de moda. Bienaventurados los que no se tragan los sapos del poder con vaselina y entienden que la vida no se acaba por mucho que lo diga quien lo diga. Bienaventurados los que se controlan y no montan un pollo por segundo; ni cuando es bueno, para hacer la ola, ni cuando es malo, por salvar al mundo. Bienaventurados los que no se dejan manipular por pares o por nones. No hace falta que clonen más ovejas lo que hace falta son buenos pastores

