
La jíbara alza su voz, historias que el viento trae, en la noche estrellada, su canto resuena y baila. Con una voz que encanta, expresa la belleza de su tierra, cada nota es un reflejo de su amor que nunca se cierra. Usa su voz para transmitir, sabiduría en cada rincón, calma tormentas con su canto, une corazones en una canción. Su voz suave es refugio, llena de esperanza el corazón, como un susurro del viento, trae alegría en cada emoción. Compartiendo en festivales, alentando a los jóvenes a soñar, celebra la vida en cada nota, pintando paisajes de amor sin par. Recuerdos de antaño fluyen, en los corazones siempre están, la jíbara habla con cariño, su voz trae paz, siempre en el hogar. Así, en cada palabra, la voz de la jíbara va, un eco de fuerza y cultura, una melodía que siempre brillará.

