
La cajita acolcha o anuncia-te
(Verso 1) Dicen que monte una empresa, que persiga mi visión, que convierta las ideas en contratos y facturación. Pero nadie me contaba lo que había detrás, los papeles, las normativas, todo lo que hay que cargar. Productos y servicios, fabricación y almacén, proveedores, inversiones, logística también. Fiscal, laboral y jurídica, financiera y protección, marketing, publicidad, ventas y post-venta en acción. (Pre-estribillo) Parece simple cuando lo cuentan, desde fuera todo encaja bien, pero cuanto más avanzo en la cuenta, más consciente soy de lo que no sé. (Estribillo) ¿Voy solo o voy en equipo? Ese es mi dilema hoy. Porque solo no construyo todo aquello que soñó mi voz. Yo me lo guiso, yo me lo como… qué bonita la expresión, pero para ese camino prefiero la habitación de la cajita acolchada, donde duerme la razón. Y aunque mi ilusión frustrada a veces quiera desertar, la experiencia ya vivida nadie me la va a quitar. (Verso 2) Recursos humanos, selección, cumplimiento y legislación, economía circular, facturación y cobro al final. Y cuando crees que está resuelto, aparece otra estación, una nueva responsabilidad esperando decisión. No es cuestión de inteligencia, ni de fuerza o voluntad, es que un hombre no contiene toda la complejidad. (Puente) Y sí… las personas me han fallado. Sí… más de una vez me han decepcionado. Pero para estar vivo necesito creer que aún existen compañeros con quienes construir y crecer. Quizá sea una ilusión, quizá me equivoque otra vez, pero una vida sin proyecto compartido se parece demasiado a desaparecer. (Estribillo) ¿Voy solo o voy en equipo? Ese es mi dilema hoy. Porque solo no construyo todo aquello que soñó mi voz. Yo me lo guiso, yo me lo como… lo siento, no es para mí. No nací para levantar imperios encerrado en un cubil. Necesito una mirada, una mano, una opinión, alguien que empuje conmigo cuando falle el corazón. (Final) Qué jodido es lanzar este mensaje, qué difícil reconocer que detrás de cada empresa hay miedo además de fe. Así que aquí sigo, sin rendirme todavía. Anúnciate… en Anuncia-Te. No es una amenaza, ni una promesa vacía. Pero mientras alguien responda, mientras quede una posibilidad, seguiré creyendo en las personas. Porque esa esperanza, quizá ingenua, quizá tardía, es la única cosa que mantiene viva mi vida.

