
Aquí ya no estás, pero aún se siente tu voz que se queda en mi canción. Aunque el tiempo corra diferente, aún ensayo tu adiós. Quedó tu taza en el estante, el polvo no sabe de ti. Las sábanas ya no guardan tu forma, pero el silencio habla por mí. (Solo de trompeta improvisado - espacio para que respire la melodía) La cortina se mueve sin viento, los retratos parecen hablar. Hay domingos que suenan callados, sin nadie a quien esperar. Dejo abierta la ventana, por si decides volver, a escuchar las promesas que aún no aprendí a romper. Tus palabras flotan en el aire, como hojas que no quieren caer. Y en cada rincón de esta casa, tu sombra vuelve a nacer. Camino lento, sin prisa, buscando un poco de sol. Entre grietas y recuerdos, donde guardo tu voz. Aquí ya no estás, pero aún se siente tu voz que se queda en mi canción. Aunque el tiempo corra diferente, aún ensayo tu adiós. Tal vez soy yo quien no se ha ido, el que sueña con lo que fue. El que baila con tus recuerdos, como un eco que no se ve. Cada noche cuenta estrellas, que no saben de tu adiós. Y el tiempo a veces se detiene, cuando pienso en los dos. Aquí ya no estás, pero el aire no lo sabe, la casa sigue tu andar. Y aunque el tiempo trate de borrar, tu ausencia aprendió a cantar.

