Bajo la luna leía sus cartas, cada palabra encendía su piel. En cada línea sentía su alma, como un susurro al amanecer. Cada noche cantaba sus versos, como estrellas brillando en su voz. Cada rima la envolvía en un sueño, donde el tiempo se hacía canción. Sus pensamientos de tinta bailaban dibujando un amor ideal. Cada poema encendía la noche, como un fuego que ardiera en el mar. Por las noches cantaba sus versos, como estrellas brillando en su voz. Cada rima la envolvía en un sueño, donde el tiempo se hacía canción. Amor del alma Del alma, amor Amor de amor.