Arde… el corazón verde de España Arde… arde sin descanso mi querida tierra. Por culpa de personas malintencionadas que le prenden fuego a todas horas del día, de la noche, de la mañana. Arde mi querida tierra, porque la tenemos abandonada. Por el cambio climático, que la tiene castigada. Arde mi querida tierra, y con ella mi corazón está en llamas. El fuego todo se lleva. Arde el corazón verde de España. Arde mi querida tierra. Si Rosalía de Castro viviera escribiría unos versos, como campanas de Bastabales: ya no vos oigo tocar. Arde mi querida tierra. Y el fuego tus campanas hizo callar. El corazón verde de España está en llamas, ardiendo sin piedad. Arden montes, tierras, mesetas y bosques, valles. Arden vidas humanas, animales y bienes materiales. La tierra se agrieta pidiendo agua al cielo. Incendios que consumen nuestro día a día. Arde. Arde el corazón verde de España. Todo se quema en la misma hoguera. El pueblo grita, el pueblo clama, su dolor no se apaga. Grita, grita, corazón verde de España. Que no se apague tu voz, ni tu clamor. Que resuene en los ríos, en bosques y montañas. Que caiga la lluvia, que calme el fuego, aunque llegue tarde. Que renazca la vida y el verde con todo su amor. Arde, arde, arde, corazón verde de España. Que este infierno termine. Y que el verde renazca con todo su esplendor, si no es demasiado tarde. Eduardo Cuña Paz