
No soy nada (5ª parte. Alvaro de Campos.-Heterónimo de Fernando Pessoa)
El Dueño de la Tabaquería aparece en la puerta y se instala contra la puerta. Con la incomodidad del que tiene el cuello torcido, con la incomodidad de un alma torcida, lo veo. El morirá y yo moriré. El dejará su rótulo y yo dejaré mis versos. En un momento dado morirá el rótulo y morirán mis versos. Después, en otro momento, morirán la calle donde estaba pintado el rótulo y el idioma en que fueron escritos los versos. Después morirá el planeta gigante donde pasó todo esto. En otros planetas de otros sistemas algo parecido a la gente continuará haciendo cosas parecidas a versos, parecidas a vivir bajo un rótulo de tienda, siempre una cosa frente a otra cosa, siempre una cosa tan inútil como la otra, siempre lo imposible tan estúpido como lo real, siempre el misterio del fondo tan cierto como el misterio de la superficie, siempre ésta o aquella cosa o ni una cosa ni la otra. [intervalo.Sólo de violoncello] Un hombre entra a la Tabaquería (¿para comprar tabaco?), y la realidad plausible cae de repente sobre mí. Me enderezo a medias, enérgico, convencido, humano, y se me ocurren estos versos en que diré lo contrario.

