
La jíbara siempre persigue su sueño de libertad, en un futuro lleno de luz, donde la esperanza siempre va. En el silencio de la noche, sueños de paisajes lejanos, bajo el árbol, despierta, tejiendo esperanzas en manos. Sueños que vuelan alto, en cada paso que da, con un jardín lleno de flores, y un océano de posibilidades que abrazar. Dice que los sueños son el alma hablando en su interior, guardando un sueño antiguo, un reflejo de su amor. Bajo la luna, sueña en silencio, en danza, sus sueños van, cada estrella en el cielo brilla, como cuentos que vienen y van. Cada mañana un nuevo sueño, en su corazón resplandece, la jíbara encuentra alegría en cada paso que crece. Así vive, así sueña, cada día es un nuevo amanecer, la jíbara con su espíritu libre, nos invita a soñar también.

