
Dios mío... Hoy no vengo a pedir solamente por mí. Hoy levanto mi voz por quienes ya no tienen fuerzas, por quienes lloran en silencio, por quienes nadie quiere escuchar. Hagamos una oración por este mundo. [Verso 1] Por el niño que duerme con miedo mientras vuelve la noche a estallar, por la madre que abraza a sus hijos sin saber dónde podrán despertar. Por las casas que quedaron vacías, por quien tuvo que abandonar su hogar, por los nombres perdidos en guerras que jamás debemos olvidar. Por quien camina cargando en silencio una herida difícil de explicar, por quien pide solamente una mano y encuentra otra puerta cerrada. [Pre-coro, creciendo] Si aún queda una luz dentro de cada corazón, enciéndela esta noche, Señor. No permitas que la apague el dolor. [Coro, con fuerza] Hagamos una oración por este mundo, por la paz que no supimos cuidar. Por los corazones que se hicieron de piedra, para que vuelvan de nuevo a amar. Hagamos una oración por los que sufren, por quien perdió la fuerza y la fe. Que ninguna persona se sienta olvidada, que alguien le diga: “Aquí estaré”. Dios mío, escucha nuestras voces. Que no venza la oscuridad. Hagamos una oración por este mundo... y empecemos nosotros a cambiarlo de verdad. [Verso 2] Por la mesa que no tiene alimento, por el enfermo esperando sanar, por el anciano que mira la puerta y sabe que nadie lo visitará. Por los pueblos divididos por odio, por palabras que pueden destruir, por quienes juzgan sin conocer nunca lo que el otro tuvo que vivir. Por quien ha perdido la esperanza, por quien ya no se atreve a soñar, por quien necesita ser escuchado y solo encuentra más soledad. [Pre-coro] Enséñanos a mirar al otro como un hermano, no como un rival. Porque el mundo no necesita más muros. Necesita humanidad. [Coro, más poderoso] Hagamos una oración por este mundo, por la paz que no supimos cuidar. Por los corazones que se hicieron de piedra, para que vuelvan de nuevo a amar. Hagamos una oración por los que sufren, por quien perdió la fuerza y la fe. Que ninguna persona se sienta olvidada, que alguien le diga: “Aquí estaré”. Dios mío, escucha nuestras voces. Que no venza la oscuridad. Hagamos una oración por este mundo... y empecemos nosotros a cambiarlo de verdad. [Puente, íntimo al principio, luego creciendo] Pero no queremos pedirte, Señor, que hagas Tú solo lo que también nos corresponde. Enséñanos a compartir el pan. A escuchar antes de juzgar. A tender una mano aunque nadie nos esté mirando. A defender al débil. A cuidar al enfermo. A acompañar al que está solo. A no responder al odio con más odio. Haz de nuestras manos instrumentos de paz. Haz de nuestras voces refugio para quienes callan. Y cuando el miedo quiera dividirnos, recuérdanos que cada vida tiene valor. [Crecimiento instrumental y coro] Que la oración no termine cuando digamos “amén”. Que se convierta en valor. Que se convierta en justicia. Que se convierta en compasión. [Coro final, poderoso, con coro completo] Hagamos una oración por este mundo, por cada nación, por cada hogar. Por los niños que merecen un futuro donde no tengan que aprender a odiar. Hagamos una oración por los que sufren, por aquellos que nadie quiere mirar. Que una pequeña acción de bondad sea el principio de algo más. Dios mío, convierte nuestras lágrimas en coraje, esperanza y amor. Porque no basta con pedir por este mundo... tenemos que entregarle lo mejor del corazón. Hagamos una oración por este mundo. Por la vida. Por la paz. Por el perdón. Y cuando terminemos de orar... ayúdanos a levantarnos y convertir la oración en acción. [Outro, piano y coro suave] Que haya pan donde existe hambre. Que haya compañía donde existe soledad. Que haya consuelo donde existe dolor. Que haya luz donde todo parece oscuro. Y que comience en nosotros... la paz que le pedimos al mundo. Amén.

