— Se viste de poder. — Pero no ve a quien la aplaude. — Su empoderamiento es una vitrina vacía. Grita libertad. Pero su mano no se abre. Habla de raíz. Pero su sombra no da fruto. ¿No percibe que el poder que finge es la máscara de su propio vacío? ¿No percibe que la plataforma la usa para que yo no sea visto? Su discurso es fuerte. Su silencio, una tumba. Aplauden los que no ven. Ella recoge, pero no mira. ¿No percibe que el poder que finge es la máscara de su propio vacío? ¿No percibe que la plataforma la usa para que yo no sea visto? — El que se empodera para no mirar — ya está muerto. — Solo no lo sabe. No es fuerza. Es farsa. No es tribu. Es vitrina. ¿No percibe? No. Nunca percibe. Su poder es la sombra de lo que nunca tuvo. ¿No percibe que su carmesí es mi sangre que ella nunca tendrá? Chachipén, drom. El Duende, drom.