
Romantismo de fábrica. Ostentación de vitrina. Dolor de mentira en la voz del que nunca sufrió. La misma canción, el mismo llanto, la misma pose. El océano de lo mismo. Una coreografía vacía en la pantalla de otro. El pensamiento no entra. La filosofía no cabe en el molde de 3 minutos. El occidental es una gran mentira que se cree verdad. Su cultura es un catálogo. Su arte es un producto. Su alma es una etiqueta de precio. No hay profundidad en el que no busca. No hay raíz en el que no cava. El occidente es un niño con dinero, que confunde ruido con evolución. Yag, Drom. El que no piensa, no existe. El que repite, se pudre. El que se cree libre en la jaula, ya eligió su cadena. El occidente no tiene voz. Solo tiene eco. Y el eco no es verdad. Es ruido. Chachipén, drom. El Duende, drom.

