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HIJO MIO, MI CAMINO

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V6

[Intro – Guitarra acústica arpegiada y piano suave] Hijo mío… [Verso 1 – Voz cercana, cálida, contando una historia] Hijo mío, escucha atento, hoy te quiero regalar, no un sermón, sino mi vida y una forma de caminar. Cuando yo era joven, hijo, todo era muy diferente; había libros en la mesa y conversaciones frente a frente. Una Coca-Cola en la mesa, Trinaranjus para brindar, largas noches de tertulia, mil historias que contar. Y sin tener tantas cosas, qué riqueza tan especial: éramos ricos de tiempo, ricos de hablar y escuchar. [Preestribillo – Entra el bajo, crece la emoción] Hoy hay ojos en pantallas, tantas prisas por llegar, y a veces se busca afuera lo que está en nuestro interior. No te juzgo, hijo mío, cada cual aprende a andar; solo quiero darte unas claves que te puedan ayudar. [Estribillo – Abierto, luminoso, muy melódico] Sé tú mismo, hijo mío, vive fiel a tu verdad, no te pases toda la vida intentando agradar. Cuida tu mente y tu cuerpo, cuida lo que dejas entrar; lo que siembras por dentro es lo que luego darás. [Verso 2 – Ritmo más vivo, guitarra con percusión ligera] Si te caes, levanta el vuelo, cada golpe enseña algo; no hay derrota que sea inútil si aprendes de lo pasado. Busca gente que te quiera, que te ayude a caminar, que celebre tus victorias y te abrace al tropezar. Sé agradecido, hijo mío, por lo pequeño y lo grande, por tener un nuevo día, por quien te quiere y te acompaña. Hay tesoros en la vida que no se pueden comprar: un abrazo, una palabra, alguien con quien conversar. [Preestribillo 2 – Más energía, coros discretos] Y si el mundo te provoca y te invita a contestar, respira, conserva la calma, no todo hay que contestar. La grandeza no está en gritar ni en querer siempre vencer; está en saber ser tú mismo y en tratar bien a los demás. [Estribillo 2 – Batería suave, palmas y coros cálidos] Mantén la calma, hijo mío, que la paz te hará más fuerte; no es más sabio quien responde, sino quien sabe detenerse. Y por encima de todo, nunca dejes de creer; confía en lo que tú vales, tú decides quién serás. [Puente – Baja la instrumentación; voz casi hablada] Yo no te dejo una fortuna, ni una herencia que contar; te dejo una mesa con libros y recuerdos que guardar. Una Coca-Cola, un Trinaranjus, mil historias junto al hogar, esas charlas sin relojes que no querría olvidar. Y si algún día tienes dudas, si no sabes dónde ir, vuelve a escuchar esta canción, que algo mío habrá en ti. No podré elegir tus pasos, ni tu camino caminar, pero mientras yo esté contigo, a tu lado voy a estar. [Silencio breve – Piano solo] Y aunque un día vayas lejos… nunca dudes de una verdad: ser tu padre es un regalo que no cambiaría jamás. [Estribillo final – Banda completa, alegre, emocionante; coros de apoyo] Sé tú mismo, hijo mío, vive fiel a tu verdad, cuida tu cuerpo y tu alma, ama sin miedo a amar. Si te caes, alza la frente, siempre hay fuerzas para andar; sé agradecido, sé valiente, nunca dejes de soñar. Y si la vida se complica y no sabes qué escoger, que estas sencillas palabras te recuerden quién debes ser. [Repetición final – Coros cálidos, subida emocional] Sé tú mismo, hijo mío, nunca dejes de creer; que tu padre estará contigo en tu forma de querer. [Outro – Guitarra acústica y piano, voz íntima] Hijo mío… hijo mío… este fue mi caminar. Ahora el camino es tuyo, tú decides dónde vas. Y no olvides nunca, hijo, aunque lejos puedas estar: tu padre estará a tu vera… Y te querrá siempre, siempre, mucho más de lo que puedas imaginar. [Final – Guitarra sola] Hijo mío…