[Prólogo – Ambos] Y entre la sangre de los siglos perdidos, nadie recuerda quién lanzó el primer golpe. [Verso I – MALE 1] Vi caer ciudades bajo fuego negro, alas cubriendo el amanecer. Los campos dorados fueron ceniza, y el cielo aprendió a arder. Cantáis que sois hijos de los astros, señores del tiempo y la eternidad. Pero en vuestros ojos vi el orgullo, que precede a toda oscuridad. [Verso II – MALE 2] Yo vi romperse montañas por vuestros estandartes, hierro y codicia al marchar. Nuestros templos fueron saqueados, nuestros nombres quisisteis borrar. Llamáis monstruo al que es diferente, llamáis bestia al que no podéis dominar. Mas fueron vuestras coronas de oro las primeras en reclamar. [Estribillo – Ambos] ¿Quién encendió el mar de cenizas? ¿Quién convirtió la luz en tempestad? Mil voces claman tener razón, pero la guerra no escucha la verdad. Las estrellas lloran sobre el horizonte, los reyes duermen bajo el mismo suelo. Y mientras discutimos quién fue culpable, la muerte recoge ambos pueblos. [Verso III – MALE 1] Hablas de venganza, mas recuerdo las llamas, de dragones cruzando el firmamento. Niños escondidos en los refugios, rezando contra el viento. ¿Cómo confiar en vuestra promesa, si el fuego sigue en vuestro corazón? ¿Cómo olvidar los nombres perdidos, grabados en cada canción? [Verso IV – MALE 2] Hablas de paz, pero también de heridas, como si fueran solo vuestras. También nosotros enterramos hijos, también lloramos nuestras pérdidas. Bajo las escamas y la magia antigua, hay sangre que siente igual. Pero preferisteis ver enemigos, antes que mirar más allá. [Puente – Diálogo] [MALE 2] Entonces dime, sabio bardo, ¿qué queda tras tanta destrucción? [MALE 1] Queda la elección que nadie tomó: escuchar antes de alzar la voz. [Estribillo Final – Ambos] Sobre este mar de cenizas, alzamos una última canción. Ni vencedores ni vencidos, solo ecos de una antigua ambición. Que el fuego recuerde nuestra historia, pero no gobierne el porvenir. Porque el odio hereda la guerra, y alguien debe romper el ciclo al fin.