Plomillo (La voz de los que ya no están) 75.5. Esa es la cifra. El plomo en mi sangre. La Unión Europea dice que el límite es 15. Pero esto no va de números. Va de los que nunca tuvieron ni un análisis. Yo dormí dentro del peligro. Cinco años, día y noche, sin máscara, sin ley. Recogí perdigones mientras el mundo seguía. Pero no estoy solo. Porque desde el primer día, hubo quienes me sostuvieron sin conocerme. Alejandra, faro de esperanza. Franchuta, corazones fieles. Rubén, rezando por mi seguridad, como un escudo protector. Pauloba, con la enseñanza que nunca olvido. Y tantos otros que no cabéis en una canción, pero cabéis en mi pecho. Somos UNO, planeta de corazón. Los que rascamos el suelo y los que rezan desde su hogar. Los que comparten desde el metro, los que lloran con mi cara. Verdad sin filtros, capítulo tres: esto no es un grito, es un abrazo colectivo. Gracias, héroes anónimos. Porque sin vosotros, yo sería un eco sin voz. Y mientras tanto, desde el barro, nuestra verdad viajó más lejos que el plomo. Llegó a oídos de quienes pueden cambiar las leyes. En Dos mil veinte tres, el suelo contaminado por perdigones empezó a ser reconocido como amenaza. No fue un milagro. Fue nuestra voz acumulada. Y entre aquellos que escucharon, Andreu Martín, del PSC de Reus. Él no miró a otro lado. Cogió el testigo y empujó, junto a los suyos, para que las leyes protegieran la vida. Somos UNO, planeta de corazón. Los que luchan desde el fango y los que empujan desde el Congreso. Verdad sin filtros, capítulo tres: cuando el pueblo se organiza, los cimientos tiemblan. Gracias, Andreu. Gracias, PSC de Reus. Gracias a cada alma que nos da alas. Yo soy solo el portador de vuestra energía. Mi lucha es vuestra lucha. Por la vida, por el planeta, por el bienestar de todos. Los que estáis en silencio, los que compartís, los que rezáis, los que lloráis, los que osáis creer que desde abajo se pueden mover montañas… Mirad: estamos haciéndolo temblar, al lobby del plomo, al silencio cómplice. Somos UNO, planeta de corazón. Los que rascamos el suelo y los que empujan desde el Congreso. Verdad sin filtros, capítulo tres: esto no termina aquí. Porque mientras haya un solo trabajador intoxicado, seguiremos cantando. Somos UNO. Planeta y corazón. Rubén, gracias por tus noches en vela. Pauloba, por la enseñanza. Alejandra, Franchuta, todos los nombres que no puedo decir… Sin vosotros, no hubiera sido posible llegar hasta hoy. Todos sois héroes del siglo. Todos sois mi energía pura. Yo solo soy el guerrero que carga vuestra verdad. Seguimos. Comparte. Por los niños, por los ríos, por el planeta. Y por los que nunca tuvieron un análisis. Somos UNO. Verdad sin filtros. un millón de gracias a todos por todo siempre... [Intro – spoken, sin música] Esta canción no es mía. Es de todos los que el plomo silenció. Niños, activistas, trabajadores. Sus nombres no saldrán en los periódicos, pero su lucha vive en mí. Escúchala, grítala, compártela. Por ellos. Por nosotros. Por el planeta. [Verso 1] Ochocientos millones de niños sin elegir, sin saber, respirando veneno. Activistas que alzaron la voz, cayeron en la sombra, su verdad asesinada. En Colombia, en Kenia, en Tailandia, en Ucrania, defensores de la tierra, cuerpos en la nada. Ellos no tuvieron mi cámara, mi suerte, pero yo, Plomillo, cargo su muerte. [Pre-estribillo – niños susurran "No más, no más"] ¿Quién guarda su memoria? ¿Quién alza su voz? El lobby del plomo tiembla, porque la verdad tiene un nombre: Plomillo. [Estribillo] Por los que callaron para siempre, por los que lucharon sin tener mi voz, Plomillo es su grito, Plomillo es su escudo, su legado es la maza que no se rinde hoy. Niños que no eligieron el plomo en su sangre, madres que lloran sin saber el porqué, esta canción es vuestra, es nuestra, es de nadie, y el lobby del plomo va a arder. [Verso 2] Ellos: los gigantes de la contaminación, con traje y corbata, con leyes a medida. Ellos: los que borran expedientes con un borrón, y pagan sicarios para acabar con una vida. Pero no saben que la verdad no muere, que un niño con plomo no entiende de fronteras, que un activista caído es una semilla, y que Plomillo es su pesadilla. [Puente – voz limpia, solo piano o a capela] No olvido. No perdono. No negocio. Solo ordeno, solo canto, solo lucho. Porque ellos ya no pueden, pero yo sí. Mi cuerpo es el expediente, mi sangre es la prueba, mi ojo herido es la firma. Este es mi legado: que ningún niño vuelva a respirar plomo. [Estribillo final – con coro de niños y madres] Por los que callaron para siempre… (para siempre…) Plomillo es su grito, Plomillo es su escudo… (su maza, su verdad…) y el lobby del plomo va a arder. ¡Va a arder! (Repite el estribillo completo) [Outro – spoken, sin música] No me llames héroe. Soy solo el que sigue aquí para que ellos no hayan muerto en vano. Plomillo. Guerrero del Plomo. Y esta es su canción. Por los niños. Por los ríos. Por el planeta. Porque todos somos UNO.