
La noche cae sobre el Malecón, Tacones suenan como un tambor. Vestidos rojos, labios de miel, Champán en mano, fuego en la piel. Las luces bailan sobre tu voz, El humo sube como un adiós. Cuerpos que giran sin preguntar, La rumba manda, hay que bailar. Rumba en La Habana, pasión sin ley, Caderas locas, sudor y rey. Canta la orquesta, vibra el tambor, Esta noche es puro ardor. Tus ojos brillan como cristal, Me rozas lento, casi fatal. El ritmo sube, no hay control, Somos deseo, somos calor. Y cuando el bajo empieza a rugir, El alma no puede resistir. La Habana grita, la piel responde, La rumba vive, la sangre esconde. Rumba en La Habana, pasión sin ley, Caderas locas, sudor y rey. Canta la orquesta, vibra el tambor, Esta noche… es puro ardor.

