
"¡Qué callada quietud, qué tristeza sin fin, qué distinta Venecia si me faltas tú!" Hay un vals sobre olas acunado en canales grises, hay un vals bajo puentes de piedra, sobre el agua, y bailarines de góndolas negras con sombreros de paja. Hay colores añejos enturbiando fachadas. Hay laberintos de palo, decorados con algas y escenarios estrechos de comedias macabras. Hay un reloj que corre y otro en que el tiempo se para. Hay un hombre de bronce que carga en su espalda un mundo febril que sume a Venecia en sus aguas. Hay titanes de mármol, luces que estremecen el alma. Hay orgías de oro y coral de plumón maquilladas y miradas oscuras y yertas detrás de una máscara. Hay partos de fuego y cristal en la matriz de una fragua. Hay quien grita a la luna en las noches de nacar y parejas que prenden su amor de remadas. Hay un reloj que corre y otro en que el tiempo se para. Hay un hombre de bronce que carga en su espalda un mundo febril que sume a Venecia en sus aguas. Hay un vals sobre olas hay un vals bajo puentes y bailarines de góndolas negras... Hay titanes de mármol, hay orgías de oro y coral y miradas oscuras y yertas... Hay un hombre de bronce que carga en su espalda un mundo febril que sume a Venecia en sus aguas.

