
La Prisa Asesina (Veto la Tiranía de la Inmediatez)
Veto a la tiranía de la inmediatez. No me hablen de eficiencia, esa es la estafa del mercado, una adicta cadena de oro que nos tiene hipnotizados. La prisa no es progreso, es el síntoma de la derrota, la ansiedad inyectada que nos convierte en bestias de carga. La prisa es la asesina, no del cuerpo, sino de la idea, es el veneno elegante que mata la lucidez. Mi cráneo exige silencio, mis ideas piden terquedad, pero esta economía del vértigo nos vende urgencia sin piedad. Y en esta carrera insana, ni siquiera podemos llorar. La noticia de una muerte caduca en un día, y el algoritmo nos empuja al siguiente vacío. No hay tiempo para el duelo, no hay pausa para el dolor, la vida se vuelve un scroll infinito de un presente sin valor. Aquí se veta la prisa. Se veta esta fuga hacia ninguna parte. Mi tiempo es mi territorio, mi lentitud es mi estandarte. Desacelero para pensar. Me detengo para sentir. Para recordar que somos humanos, no máquinas de producir. Mi resistencia es esta: negarse a ser rápido, es reclamar el tiempo de abrazar al que ha llorado. Es encontrar en la pausa el filo de la crítica, y convertir el momento presente en un acto de política. ¡Que arda el culto a la velocidad! ¡Que muera la tiranía de la inmediatez! Nuestra revolución será lenta, o no será.

