
¿De quién es la pauta que sigues sin preguntar? ¿Quién decidió que tu deseo debía tener nombre y bandera? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste algo que no venía en el manual del mercado? El sistema no te dice qué pensar: te dice cómo pensar. Te da el molde, el ángulo, el filtro, y tú crees que elegiste el encuadre. ¿Cuántas veces has repetido una idea solo porque sonaba bien en la pantalla? ¿Cuántas veces has defendido una causa sin saber quién la financió? El Narciso no sabe que es Narciso. Cree que su reflejo es su decisión. Pero el cristal fue colocado antes de que él naciera. ¿Quién fabricó este espejo? ¿A quién le sirve que te quedes mirando? ¿Qué pasa con la parte de ti que no cabe en el encuadre? El sistema te vende la imagen de ti mismo como si fuera tuya. Pero la imagen es un producto, y tú eres el consumidor. ¿Cuántas selfies necesitas para olvidar que no sabes quién eres? ¿Cuántos likes equivalen a un instante de silencio real? Te enseñan a odiar al otro para que no odies al que te enseña. Te dan un enemigo con rostro, para que no veas el sistema sin rostro. ¿A quién odias realmente? ¿O solo odias lo que te dijeron que odiaras? ¿Cuántas generaciones de miedo caben en una sola palabra? La religión es el manual del odio domesticado. El romántico es el esclavo que cree elegir su cadena. El ostentoso es el mendigo que compró su jaula con oro falso. ¿Qué queda de ti cuando el sistema te quita la etiqueta? ¿Qué queda de ti cuando no hay nadie mirando? No hay izquierda en el rebaño. Hay solo rebaño con etiqueta de izquierda. No hay revolución en el que cree en fantasmas. Hay solo miedo disfrazado de esperanza. ¿Cuántas veces has dicho "soy de izquierda" sin saber qué significa fuera del catálogo? ¿Cuántas veces has llorado por una causa mientras ignorabas la que tenías al lado? El que habla de revolución pero no toca el barro, no es revolucionario: es turista de la indignación. ¿Dónde está tu mano cuando no hay cámara? ¿Dónde está tu voz cuando no hay eco? La mano del revolucionario no compite en el mercado. No pide turno. No busca aprobación. Busca el rastro de quien también sabe que el espejo es una fábrica de ausencia. ¿Con quién caminas cuando no hay testigos? ¿Qué construyes cuando no hay aplausos? ¿A quién escuchas cuando nadie te escucha? El que entiende la música, no aplaude. Escucha. Y si escucha, no repite el eco. Romper el espejo no es violencia. Es geografía. Es volver a la tierra donde el rostro no se mide en píxeles. ¿Estás listo para no ser visto? ¿Estás listo para no ser validado? ¿Estás listo para ser solo lo que el sistema no logra vender? Silencio. Chachipén, drom. El Duende, drom.

