
No sé si te parece sea absurdo pero sé que no miento si declaro que el Sol es sólo Sol y no pasado y el mar es sólo mar y no futuro. Y es que me desentiendo de desnudos azules o salobres e incendiarios: desdigo del galope de caballos de alquitrán que recorren mis dos mundos. Verás, las cosas piden que las nombre y haga versos de cal y lluvia fina en mi camino de regreso a casa. No has de temer a párpados insomnes ni a mis quebrantos de promesas idas en esas noches de amapolas blancas.

