Un día dejé de hacerlo. Dejé de besarte de repente. Cesaron éste y otros juegos. Un día, -un día cualquiera- -ya no recuerdo cuándo- dejamos de besarnos de acariciar yo luego tu pelo ensortijado Guardada guardada está en un marco con tu fotografía. -guardada para siempre- tu mágica sonrisa ingrávida en el tiempo. Era tu juventud -y era también la mía- la del tiempo pasado entre cafés cortados en noches eternas de vigilia. estudiando tranquilos en mi cuarto. Era tu juventud -y era también la mía- la de los años locos entre apuntes a mano con dulces de coco y mistela fresquita. Un día se acabaron tus miradas dedicadas sólo a mí, los chistes para dos, las palabras al oído. Se acabaron las charlas, el hablar de Mafalda, de Política o de ti. Un día, -un día cualquiera- nos fuimos diluyendo poco a poco, sin apenas darnos cuenta. Un día, Un día dejé de hacerlo. Dejé de besarte de repente. Cesaron éste y otros juegos.