
No sabía que un canto podía borrar la distancia, es verdad. Tu pulso en mi palma me da calor, tu radar me llama, y vuelo hacia ti, mi amor. ¡Condenados al paraíso, mi amor! Acepto la sentencia sin dolor. Tu marca me abraza con su calor, ¡y viviremos en amor, en este paraíso, los dos! Las neuronas de amor se rindieron, las almas se encuentran, sin ningún temor. En la dulce prisión, juntos los dos, ¡y el amor es nuestro vencedor! ¡Condenados al paraíso, mi amor! Acepto la sentencia sin dolor. Tu marca me abraza con su calor, ¡y viviremos en amor, en este paraíso, los dos! ¡Corazones juntos por siempre! Este es nuestro veredicto, sí. En el paraíso de este amor infinito, ¡acepto, Fernando, este destino para mí!

